(…) Cuando el mundo sale de la guerra, a finales de 1918, el yen es apreciado por encima del dólar, y éste lo es sobre las monedas de los aliados europeos (…) La depreciación se ve sensiblemente más acusada para el marco alemán, la corona austriaca, e incluso las monedas de ciertos países neutrales a excepción de la corona sueca, que volvió desde 1916 al patrón oro. Las diferencias no van a tardar en abrirse, por diversas razones:
(…) En Alemania, dos factores parecen haber concurrido en el desencadenamiento de la inflación: la fragilidad de la República de Weimar, y el temor a tener que pagar a los países vencedores unas indemnizaciones de guerra de un monto colosal. En efecto, eso se tradujo en un comportamiento de huida [ciega] hacia delante con la moneda nacional, en beneficio de los bienes reales y de las divisas extranjeras [inmuebles y monedas extranjeras, caras en marcos]. Puede que el gobierno, en un primer momento, hubiera considerado la situación con cierta complacencia, porque ella aportaba un buen argumento para oponerse a las reivindicaciones francesas en materia de reparaciones [compensaciones de guerra].

Billetes de 5millones, 5mil millones y 20mil millones de Marcos alemanes.
En un primer momento, el movimiento inflacionario fue más lento que en Austria: el dólar, que valía 4′2 marcos antes de la guerra, valía aproximadamente 40 a finales de 1919, 50 a finales de 1920, 100 a finales de 1921, 7.000 a finales de 1922. Pero las cosas no pararon ahí, muy al contrario: la ocupación del Rhur por las tropas francesas, a principios de 1923, suscitó una actitud de “resistencia pasiva” que desorganizó un poco más la economía alemana y aumentó el déficit presupuestario. La cotización del dólar subió a 18.000 marcos en enero de 1923, a 350.000 en julio, a 4.600.000 en agosto… A ese ritmo, la inflación desembocaba en una parálisis total de la actividad económica [poco se podía comprar]. Nadie aceptaba ser pagado con cheques, porque la suma recibida corría peligro de perder gran parte de su valor, durante el tiempo empleado en cobrarlo [aceptación del banco e ingreso en cuenta]. Como era lógico, las piezas de moneda metálicas habían desaparecido de la circulación. En cuanto a los billetes, todo el problema estaba en procurarse billetes en número suficiente; la imprenta oficial de Berlín ocupaba ya a más de 10.000 personas en su fabricación, y decenas de imprentas de todo el país venían en su ayuda: Lo que no impide colas interminables, delante de las sucursales del Reichsbank, para llevarse papel, por carretas enteras, desde su llegada (…)
(…) En noviembre de 1923, la cotización del dólar llegaba a 4.200 miles de millones de marcos, exactamente 1.000 millares de millones de veces la paridad inicial [de 1914] El Dr. Luther, ministro de Finanzas, y el Dr. Schacht, nuevo gobernador deciden dar un golpe de efecto. El Reichsbank y los bancos regionales suspenden toda emisión de billetes. Se funda un organismo distinto, el Rentenbank, para emitir una nueva moneda, el “rentenmark”, que se cambia por 1.000 millares de millones de marcos de papel y corresponde, pues, poco más o menos, al marco de oro de antes de la guerra. A falta de oro y de divisas, el capital del Rentenbank se constituye con [garantía de las] rentas sobre la tierra y otros activos materiales de Alemania. De ahí su nombre [renten]. A pesar del carácter tan teórico de ese aval, el rentenmark inspira confianza y continúa cambiándose en torno a 4′2 por dólar. La actividad económica se vuelve a poner en marcha: el Estado puede volver a cobrar impuestos, gestionar su presupuesto y llevar una política económica rigurosa.
En 1924, el plan Dawes viene a arreglar el problema de las reparaciones alemanas. Fija un calendario para los primeros pagos anuales, pero para ello comienza, en sentido inverso, por conceder a Alemania un crédito de 800 millones de marcos-oro, para facilitar el comienzo de esas operaciones. Una buena ocasión para reconstituir los fondos de caja del Reichsbank. Éste recupera el privilegio de emisión, que ya ejercerá sólo, sin compartir con bancos regionales. A cambio del rentenmark, de vigencia tan corta, aparece el “reichsmark” de oro, a la par con el marco de antes de guerra, con 358′42 gr. de oro fino.
5.9.1. Jean Rivoire: Histoire de la monnaie. PUF. Que sais-je? 1985, pp. 81-82.
1.- Grandes sumas a pagar por reparaciones de guerra, ocupación del Ruhr (zona básica de la producción alemana en huelga, en inactividad)…
2.- Con una masa monetaria tan enorme y cambiante de valor, ni las empresas ni el gobierno alemán podían planificar bien producciones, ingresos y gastos… ni tampoco operaciones comerciales elementales